dissabte, 29 de gener de 2011

Evaluación a debate

Vuelvo a escribir después de casi tres meses. Esta vez el detonante ha sido el artículo de Fernando García en su blog, en el que, citando a @eraser, solicita que se persigan los exámenes como objetos del mal. En su artículo cita otro de Fernando Trujillo que nos convendría leer y releer y volver a leer a muchos de nosotros. Aunque el detonante sea el artículo de @fergar9 la inquietud está latente gracias a los esfuerzos de José Luis Castillo por convencernos de la necesidad de un cambio en la evaluación en esta wiki.

Con la implantación progresiva y acelerada de las tIC en mi práctica docente se me ocurrió que, ya que mis alumnos tenían dificultades para consensuar una fecha de examen,  podía proponer un examen en domingo, en la plataforma moodle. Vamos a llamarlo examen por no marear, pero el acuerdo tácito entre mis alumnos y yo era que lo único que limitaría sería el tiempo, el examen se abriría a las 8 y se cerraría a las 10 de la noche del domingo. Por supuesto todos sabíamos que no se pueden poner puertas a Internet y que podrían chatear y buscar información. Yo me lo planteaba como un examen para evaluar las competencias. El resultado fue la visita de una madre a la directora quejándose de este tipo de actuaciones y la retirada de la propuesta por mi parte. El examen se ha realizado en clase y sin material de consulta, he tenido que eliminar alguna pregunta, por supuesto, pero creo que mis alumno han sacado la misma nota que hubieran sacado en la otra propuesta.



Como dice Fernando: hecha la ley, hecha la trampa. Yo no soy revolucionario de vanguardia, sigo haciendo exámenes, pero ya me encargo de desvirtuar "el palabro" o lo que significa de inquietud y nervios en mis alumnos. Mis exámenes del primer ciclo de la ESO suelen estar sobradamente trabajados en clase y últimamente, casi que los publico previamente en Internet. Yo diría que este es el del lunes. En los grupos superiores los exámenes se convierten en diálogos colaborativos en los que finjo molestarme cuando alguno cae en la cuenta de alguna pregunta y lo comenta en voz alta. Lo único que no está permitido son los cambiazos.

En fin, no creo que deje de hacer exámenes, pero me gustaría. Mientras tanto tendremos que aprender otras formas de evaluar y el artículo de Fernando Trujillo es toda una lección.

Esta semana hemos trabajado en la elaboración de una rúbrica de evaluación de trabajos bibliográficos, consensuada con la bibliotecaria del pueblo. Y lo hemos hecho en GoogleDocs, para mi, todo un hito. Un pequeño paso para la humanidad pero un gran paso para nuestro centro. Todo es relativo.

3 comentaris:

  1. Gracias por la cita. Lo importante, hagas exámenes o no, es la actitud de ser justo y no "joder" a la gente innecesariamente. No es más, ni menos, dado que tan poca gente se interesa en el fondo por cambiar exámenes por pruebas más objetivas, trabajos, rúbricas, portfolios, o lo que quieras.

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  2. Si los exámenes son en general un engendro, las recuperaciones lo son más aun. Mis compis no dejan de programar recuperaciones en bachillerato que sólo sirven para que los alumnos alteren su ritmo habitual en clase, y se dediquen a empollar a última hora. Luego nos quejamos de que no aprenden nada, pero si precisamente es esto lo que estamos fomentando.

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  3. No tengo ninguna duda. Evaluar es, con diferencia, lo más ingrato para el docente y el más complejo de todos los elementos del proceso de enseñanza. Lo cierto es que es complicado enjuiciar los motivos por los que un compañero evalúa de una forma u otra y yo pienso que cada área, tema, unidad didáctica, evaluación (entendida como periodo temporal) y profesor debe exigir y/o permitir un tipo de evaluación diferenciada. Pero debemos confiar en los compañeros aunque a veces "sus" formas de evaluar choquen con las mías y corramos el riesgo de sufrir la comparación por parte de los alumnos. Creo que debemos educarlos también en eso: que cada profesor tiene diferentes criterios y herramientas evaluadoras y que no pueden exigir que tal materia priorice la actitud, o la libreta, o el examen práctico, o el teórico, o..., porque cada una es diferente. Porque eso encontrarán en la vida adulta: variedad. LO que rechazo de plano es la intromisión por parte de un padre en las decisiones sobre cómo evaluar. A eso sí que no estoy dispuesto bajo ningún concepto y para eso sí solicitaría la unidad del profesorado.

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